1. Prepara la masa
En un bol, mezcla la harina, el polvo de hornear y la sal. Reserva.
En otro recipiente, bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y esponjosa. Agrega los huevos uno por uno, batiendo bien después de cada adición. Incorpora el jugo y la ralladura de limón junto con el extracto de vainilla.
2. Integra los ingredientes y refrigera
Añade gradualmente los ingredientes secos a la mezcla húmeda, removiendo hasta lograr una masa homogénea. Cubre el bol con film transparente y refrigera por al menos 30 minutos. Este enfriamiento es clave para que las galletas mantengan su forma y desarrollen su característico efecto arrugado.
3. Forma las galletas y cúbrelas con azúcar
Precalienta el horno a 175°C (350°F) y forra una bandeja con papel pergamino.
Saca pequeñas porciones de masa (aproximadamente una cucharada), forma bolitas y pásalas por el azúcar en polvo hasta que queden bien cubiertas.
4. Horneado perfecto
Distribuye las bolitas en la bandeja, dejando espacio entre ellas. Hornea durante 10-12 minutos, hasta que las galletas se extiendan ligeramente y la superficie adquiera su apariencia arrugada.
Déjalas enfriar unos minutos en la bandeja antes de transferirlas a una rejilla para que terminen de enfriarse por completo.
Conclusión
Estas galletas de limón, suaves por dentro y con una cobertura crujiente y azucarada, son la combinación ideal entre lo ácido y lo dulce. Su textura esponjosa y su explosión de sabor las convierten en una tentación irresistible. Ya sea como merienda, postre o regalo casero, ¡se volverán un clásico en tu cocina! Pruébalas y deja que el aroma del limón invada tu hogar.