– 3 dientes de ajo frescos
– ½ taza de leche fría (preferiblemente entera para más cremosidad)
– 1 cucharadita de sal (ajustar al gusto)
– 1 taza de aceite neutro (girasol o vegetal)
– Jugo de ½ limón (opcional, pero muy recomendable para realzar el sabor)
– Perejil picado y chile en polvo (opcional, para darle color y un leve picante)
Pela los dientes de ajo y córtalos en trozos pequeños. Asegúrate de que la leche esté bien fría — ¡esto ayudará a conseguir una textura perfecta!