1. En una olla, coloca las piezas de pollo con agua, ajo, cebolla y sal. Cocina a fuego medio hasta que el pollo esté bien cocido (aproximadamente 30-40 minutos). Reserva el caldo para la salsa.
2. Asa los chiles guajillo, ancho y pasilla en un comal por unos segundos, cuidando que no se quemen (pueden amargar). Luego, hidrátalos en agua caliente durante 10 minutos. Escurre y reserva.
3. En un sartén sin aceite, tuesta las pepitas de calabaza, el ajonjolí y las almendras (si las usas). Retira cuando estén ligeramente doradas.
4. Asa el jitomate, la cebolla y los ajos hasta que estén suaves y ligeramente quemados.
5. En un poco de aceite o manteca, fríe la tortilla tostada y el pan hasta que estén crujientes. Reserva.
6. En la licuadora, coloca los chiles hidratados, las pepitas, el ajonjolí, las almendras, el jitomate, el ajo, la cebolla, la tortilla, el pan, la canela, los clavos, el comino y el orégano. Agrega 2 tazas de caldo de pollo y licúa hasta obtener una salsa suave.
7. En una cazuela grande, calienta un poco de aceite o manteca y vierte la salsa colándola (para evitar grumos). Cocina a fuego medio-bajo, moviendo constantemente para que no se pegue.
8. Si la salsa está muy espesa, añade más caldo de pollo hasta obtener la consistencia deseada.
9. Ajusta de sal y pimienta.
10. Añade las piezas de pollo a la cazuela con el pipián y deja que todo hierva a fuego bajo durante 10 minutos para que los sabores se mezclen.
11. Sirve caliente acompañado de arroz blanco y tortillas de maíz recién hechas.
12. Decora con un poco de ajonjolí tostado encima, ¡y listo para disfrutar!
PIPIÁN ROJO DE POLLO
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