En un bol grande, mezcla la harina, el azúcar, el polvo de hornear y la pizca de sal.
Agrega el agua poco a poco, mezclando bien hasta que consigas una masa suave. Si la masa está muy espesa, puedes agregar un poquito más de agua; si está muy líquida, añade un poco más de harina.
Si lo deseas, añade la esencia de vainilla para dar un toque de sabor extra.
Formar los bocaditos:
Con tus manos, toma pequeñas porciones de masa y forma bolitas o pequeños discos. El tamaño depende de cómo los prefieras, pero no hace falta que sean demasiado grandes.
Freír (opcional):
Si prefieres hacerlos fritos, calienta una sartén con suficiente aceite (unos 2-3 cm de profundidad).
Coloca los bocaditos en el aceite caliente, pero no los pongas todos a la vez para evitar que se peguen. Fríelos hasta que estén dorados y crujientes por fuera.
Luego, saca los bocaditos y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Opción al horno: Si prefieres hacerlos al horno, precalienta el horno a 180°C (350°F) y coloca los bocaditos en una bandeja para hornear, previamente enharinada o con papel manteca. Hornea durante unos 10-12 minutos o hasta que estén dorados.
Decorar:
Cuando los bocaditos estén listos, puedes espolvorearlos con azúcar glas, o bañarlos con un poco de miel para darles un toque más dulce.
Servir:
Sirve los bocaditos dulces como un snack o postre y disfruta de su textura suave por dentro y crujiente por fuera.
Consejos:
Si te gustan más crujientes, puedes freírlos en aceite caliente.
Si prefieres una opción más ligera, los puedes hornear.
Puedes agregarle un toque de canela o ralladura de limón a la masa para variar el sabor.
¡Y listo! Un postre simple, económico y delicioso para disfrutar en cualquier momento.