Preparar la base de crema:
En un cazo, calienta la leche y la crema de leche a fuego medio hasta que empiece a humear, pero sin hervir.
Batir las yemas y el azúcar:
En un bol aparte, bate las yemas de huevo con el azúcar hasta obtener una mezcla cremosa y de color más claro.
Templar la mezcla:
Vierte poco a poco la leche caliente sobre la mezcla de yemas, batiendo constantemente para evitar que los huevos se cuajen.
Cocinar la crema inglesa:
Vuelve a colocar la mezcla en el cazo y cocina a fuego bajo, removiendo constantemente con una cuchara de madera, hasta que espese y cubra el dorso de la cuchara (unos 82°C, sin hervir).
Incorporar el chocolate y el café:
Retira del fuego y añade el chocolate troceado. Remueve hasta que se derrita completamente. Agrega el café soluble o el espresso y mezcla bien.
Añadir vainilla y enfriar:
Incorpora el extracto de vainilla y la pizca de sal. Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera por al menos 4 horas o toda la noche.
Mantecar el helado:
Si tienes una heladera, vierte la mezcla en la máquina y sigue las instrucciones del fabricante. Si no, congela la mezcla y bátela cada 30-40 minutos durante 3-4 horas para evitar la cristalización.
Servir y disfrutar:
Una vez que el helado tenga la textura deseada, sírvelo en copas o conos y disfruta de su delicioso sabor a chocolate y café.