Preparar las fresas: Coloca las fresas en una licuadora o procesador de alimentos y tritúralas hasta obtener un puré suave. Agrega el jugo de limón y mezcla bien. Si deseas un helado sin semillas, pasa el puré por un colador fino.
Mezclar los ingredientes: En un tazón grande, mezcla la crema para batir con la leche condensada y el extracto de vainilla. Bate la mezcla con una batidora eléctrica a velocidad media-alta hasta que la crema esté espesa y forme picos suaves (aproximadamente 3-5 minutos).
Incorporar el puré de fresas: Vierte el puré de fresas en la mezcla de crema y leche condensada. Con una espátula, mezcla suavemente, usando movimientos envolventes para integrar bien los ingredientes sin perder la consistencia cremosa.
Congelar: Vierte la mezcla en un recipiente apto para congelador y cúbrelo. Congela por al menos 4-6 horas, o hasta que el helado tenga una consistencia firme.
Servir: Saca el helado del congelador unos minutos antes de servir para que sea más fácil de sacar. Sirve en bolas y decora con trozos de fresa fresca o una hoja de menta si deseas.