En un bol añadimos la harina, el azúcar, la levadura, la sal, el agua y los huevos y mezclamos. Cuando la masa comience a formarse, amasar con las manos.
Después de formar la masa, agregue gradualmente la mantequilla y continúe amasando. Amasar hasta obtener una masa suave y no pegajosa. Cubra con una envoltura de plástico y transfiera al refrigerador por 10 horas.
Una vez transcurrido el tiempo, saca la masa de la nevera y transfiérela a una superficie ligeramente enharinada. Extiéndalo ligeramente con un rodillo para formar un rectángulo. Dobla uno de los lados más cortos hacia adentro y luego cierra con el otro lado. Cubrir con una toalla y dejar reposar durante 5 minutos.
Pasados los 5 minutos, estirar de nuevo la masa con un rodillo, siempre dándole forma rectangular. Cubrir de nuevo con un paño de cocina y dejar reposar otros 5 minutos.
Pasado el segundo tiempo de reposo, estirar la masa con un rodillo hasta formar un rectángulo (de 1 cm de grosor aproximadamente), y cortar los discos con un cortador de 10 cm de diámetro.
Pásalas a la fuente cubierta con papel de horno, cúbrelas con un paño y déjalas leudar durante 90 minutos.
Pincelar las bombas con yema de huevo + leche y llevarlas al horno. Hornear a 175°C/347°F durante 20 minutos.
Rellénalas con la crema pastelera, decóralas con azúcar glas y sirve.
Bombas horneadas con nata: ¡cómo hacerlas perfectas en pocos pasos!
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