En un bol grande, mezcla la harina con el polvo para hornear y una pizca de sal. Luego, incorpora el queso rallado y remueve bien para que los ingredientes secos queden bien integrados.
2. Agregar los ingredientes líquidos
Vierte la leche poco a poco mientras mezclas con una espátula o batidor de mano. Luego, añade los huevos y sigue batiendo hasta obtener una masa homogénea y sin grumos.
3. Preparar el calabacín
Lava bien el calabacín y rállalo en trozos grandes. Para evitar que la masa quede demasiado líquida, colócalo sobre un paño limpio de cocina y exprímelo bien girando el paño, eliminando el exceso de agua.
4. Incorporar el calabacín y el perejil
Añade el calabacín rallado a la masa y mezcla bien. Luego, incorpora el perejil picado y revuelve para distribuirlo uniformemente en la preparación.
5. Cocinar los panqueques
Calienta una sartén grande a fuego medio-alto y agrega una pequeña cantidad de aceite de colza. Cuando el aceite esté caliente, vierte un cucharón de masa en la sartén para formar cada panqueque. Cocina durante unos 2-3 minutos hasta que la superficie empiece a burbujear y los bordes se vean firmes.
6. Dar la vuelta y terminar la cocción
Cuando los panqueques estén ligeramente dorados por la parte inferior, reduce un poco la temperatura y dales la vuelta con cuidado. Cocina por otros 2-3 minutos hasta que estén dorados y completamente cocidos en el interior.
7. Servir y disfrutar
Sirve los panqueques de calabacín y queso calientes, acompañados de una ensalada fresca, una salsa de yogur o simplemente solos. Son perfectos como aperitivo, desayuno o cena ligera.
Consejos y Variaciones
Queso: Puedes usar mozzarella, gouda, cheddar o incluso un queso más fuerte como parmesano para darle más sabor.
Hierbas: Si no tienes perejil, prueba con cebollino, albahaca o cilantro para variar el sabor.
Extras: Para un toque crujiente, puedes añadir un poco de maíz dulce o cebolla picada a la mezcla.
Sin gluten: Usa harina de almendra o una mezcla de harinas sin gluten para una versión más ligera.