Paso a paso
En un bol, bate los 3 huevos junto con el azúcar hasta que estén bien espumosos.
Agrega la leche, el aceite y mezcla suavemente.
Incorpora la fécula de maíz, la harina de trigo y el polvo de hornear, tamizados para que no queden grumos.
Mezcla con movimientos envolventes hasta lograr una masa suave y sin grumos.
Vierte la preparación en un molde tipo savarín de 20 cm (con hueco al medio) previamente enmantecado y enharinado.
Lleva al horno precalentado a 180 °C por unos 40 a 45 minutos, o hasta que al pinchar con un palillo salga seco.
Deja enfriar y, si querés, espolvorea con azúcar impalpable o una mezcla de azúcar y canela.
¡Y listo! Te queda un pastel suave, doradito y delicioso, ideal para compartir con la familia