Preparación:
Preparar la masa:
En un bol grande, mezcla la leche condensada, los huevos, la mantequilla ablandada, el azúcar vainillado, la levadura, la sal, el bicarbonato, un poco de nuez moscada y, si deseas, la ralladura de medio limón. Mezcla bien hasta que todos los ingredientes estén incorporados.
Agregar la harina:
Añade poco a poco medio kilo de harina a la mezcla. Remueve suavemente con una espátula o con las manos. Luego incorpora el resto de la harina y amasa ligeramente hasta obtener una masa suave y un poco pegajosa. No es necesario amasar en exceso.
Formar los bollitos:
Toma pequeñas porciones de masa y forma bolitas con las manos. Puedes enharinarte ligeramente las manos para que sea más fácil.
Freír:
Calienta aceite en una sartén profunda a fuego medio. Fríe los bollitos en tandas, dándoles la vuelta para que se doren uniformemente. Sácalos cuando estén dorados y colócalos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Servir:
Puedes espolvorearlos con azúcar glas o acompañarlos con una taza de café, chocolate caliente o té. ¡Perfectos para la merienda o el desayuno!
Consejos:
No frías a fuego alto para evitar que se quemen por fuera y queden crudos por dentro.
Puedes rellenarlos con mermelada, dulce de leche o crema pastelera si deseas una versión más golosa.
Se conservan bien en un recipiente hermético, pero lo mejor es disfrutarlos recién hechos.
Un clásico que nunca falla
Los Bollitos Fritos con Leche Condensada son una receta que evoca momentos en familia, tardes de domingo y meriendas llenas de sabor. Ideales para quienes aman los postres caseros con un toque especial, estos bollitos te conquistarán desde el primer bocado.
¡Anímate a prepararlos y comparte esta receta con quienes más quieres!