Por el contrario, la piel grasa no necesariamente requiere más lavado. De hecho, demasiadas duchas pueden estimular la producción de sebo, con un efecto rebote no deseado.
Tu cabello lo dice todo
El cabello también influye en la frecuencia de las duchas. Si tienes el cabello rizado o texturizado, lavarlo una vez por semana es más que suficiente. Este cabello requiere de sebo natural para mantener su flexibilidad e hidratación.
Por otro lado, las personas con cabello fino y liso pueden ducharse (y lavarse el pelo) más a menudo, porque el sebo se distribuye más rápidamente, dando un aspecto graso más visible