El ciclo de lavado rápido en las lavarropas parece una opción conveniente: reduce el tiempo de lavado, consume menos energía y, en teoría, evita el desgaste de las prendas y de la máquina.
Sin embargo, hay ciertos puntos a considerar que podrían hacerte replantear su uso.
No es apto para todos los tipos de tela
El modo de lavado rápido es más intensivo que otros programas, lo que puede dañar tejidos delicados como la lana, la seda o las prendas con detalles finos.
Estas telas necesitan ciclos específicos que traten con mayor suavidad las fibras.
El riesgo de lavar toallas y sábanas
Prendas como toallas, sábanas y cualquier material que absorba mucha agua no deberían lavarse en este modo.
Al comenzar el lavado, el agua se absorbe rápidamente por las toallas, lo que impide que se distribuyan de forma uniforme dentro del tambor.
El resultado es que las toallas forman un bulto pesado que golpea contra las paredes de la máquina, pudiendo provocar daños graves en el tambor y el motor con el tiempo.
Baja eficiencia en manchas difíciles
Para evitarlo, es fundamental realizar lavados regulares a altas temperaturas.
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